Ibrahima Seydi

Ibrahima Seydi

Es un artista senegalés residente en Barcelona que, a partir de sus experiencias como inmigrante,   decide crear un proyecto que ayude a combatir la migración clandestina de África a Senegal. Es por ello que en 2015 funda Zig Action Africa, un proyecto que busca crear oportunidades de trabajo en Senegal para así dar nuevas oportunidades de vida a los jóvenes africanos.

Originario de Ziguinchor, capital de la provincia de Casamance, Senegal, aprendió a tallar la madera a los seis años en el centro artesanal que estaba cerca de su casa. Al principio iba ahí a jugar mientras sus tíos y sus hermanos trabajaban. Poco a poco se fue interesando en lo que hacían los mayores, empezó a lijar y a tallar y a los 12 años ya era escultor.

Emigró a Europa a los 14 años, cuando sus padres lo llevaron a vivir a París, en donde más tarde estudió la carrera de química en la Universidad de Notre Dame. En 1997 visitó a su tío que vivía en Mataró, Cataluña y le gustó la forma en la que la gente de ahí se buscaba la vida, por lo que decidió quedarse, teniendo en regla sus papeles desde 1998.

Trabajó como todos los inmigrantes: en el campo, en una fábrica y en la construcción, hasta que en 2010, llegó a vivir a Barcelona.

Desde su llegada a la capital catalana se involucró en la lucha por vivienda para los inmigrantes y así llegó a “La Nave”, ubicada en la calle Badajoz 111, que más tarde fue desalojada. A partir de ese momento su papel en la lucha por la vivienda para los inmigrantes fue central, fungiendo como enlace entre el colectivo de inmigrantes y el ayuntamiento, las asociaciones de vecinos y diversas entidades. Después del desalojo, encontraron un nuevo espacio para vivir en la calle Puig Cerdá 127 a donde llegaron 16 compañeros la primera noche y a la siguiente ya eran 50. Fue entonces cuando Ibrahima activó la asamblea para buscar salidas a los problemas que iban surgiendo. La nombraron Cal África (Casa África) por estar conformado mayoritariamente por gente de Senegal, Guinea Ecuatorial, Mali, El Congo, Guinea Bissau, Guinea Conakry, Mauritania, Camerún, Angola, Marruecos, Burkina Faso, y originarios de casi toda África, aunque también había algunos españoles y latinoamericanos.

Su labor como activista lo llevó a participar impulsando la creación del Espacio del Inmigrante y, más tarde, apoyó también el inicio del Movimiento de los Manteros (de la comunidad africana) con la idea de reivindicar las sesiones plenarias. Se ha distanciado de estos grupos cuando ha sentido que las relaciones dejan de ser igualitarias.

El desalojo de la nave en Badajoz marcó fuertemente su vida y lo hizo reflexionar sobre la forma de vida que llevan los que migran en búsqueda de “mejores condiciones”: miles mueren en el camino y los que logran llegar se enfrentan a una realidad muy distinta de la que imaginaron. Decidió hacer algo para cambiarlo.

Sin papeles ni trabajo, la vida es muy dura. Al principio les parecía que yo no quería que vinieran a Europa, pero yo sé lo que es ser migrante, he vivido cosas muy duras y quiero que ellos no pasen por esto.

Si el problema es que en Senegal no hay opciones de trabajo, había que crearlas. Preguntó a los chicos de allá en qué les gustaría trabajar y le respondieron “lo que es nuestro, de aquí”. Como tenía un terreno que le había dado su madre, Ibrahima les propuso que iniciaran cultivando y con una granja para cría de pollos. Les pareció buena idea y así comenzó el proyecto Zig Action Africa.